25 de julio de 2011
Después del habitual desayuno en el comedor del hotel Europa Púnico y tras embadurnarnos con protección solar de factor medio cogimos el coche de alquiler y, tras programar en el iPhone que queríamos ir a Cala Vadella, alrededor de media hora más tarde estábamos tumbados al sol en esta cala.

Cala Vadella
Hicimos bien en salir temprano porque ya quedaba poco sitio para aparcar y, como te descuides, el aparcamiento en esta zona está bastante complicado ya que desde unas vistas impresionantes se desciende hasta la bahía de Cala Vadella, rodeada por colinas cubiertas de pinares. La playa es, acostumbrados a las calas de la isla, amplia, de arena fina y blanca, agua increiblemente cristalina, inclinada en su tramo final hasta tocar el borde del agua y de poca profundidad lo que la hace una de las preferidas de las familias con hijos por la seguridad que ofrece.

Tomando el sol en Cala Vadella
Un par de horas después de nuestra llegada decidimos coger el coche para poner rumbo a la famosa cala Tarida ya que estaba a unos quince minutos en coche más o menos. Cala Tarida está protegida por colinas urbanizadas y es la playa más larga y ancha de esta parte de la isla. Tras darnos un chapuzón decidimos tomarnos unas cervezas y comer algo en un chiringuito de la playa en el que servían unos zumos de fruta naturales que tenían muy buena pinta.

Cala Tarida
Unas horas antes de recalar en cala Bassa decidimos comprarnos una sombrilla porque nos dimos cuenta que era eso o llegar ‘renegrios’ a casa. Una hora y pico de siesta para coger, de nuevo, el coche de alquiler y encaminarnos hacia una cala Bassa que ofrece una playa arenosa con rocas a ambos lados (ideales para pescar), rodeada de un bosque de pinos que invita a un largo paseo o a una merecida siesta a la sombra. Las aguas no muy profundas, tranquilas y transparentes la hacen ideal para deportes acuáticos. Muy recomendable para familias con niños.

Cala Bassa
Antes de ir a San Antonio para ver, desde el Café del Mar, su puesta de sol recalamos en cala Gració con el objetivo de hacer de puente entre cala Gració y Café del Mar. Cala Gració es una pequeña cala muy frecuentada por las familias de la zona, encajada entre suaves promontorios rocosos y un frondoso bosque de sabinas y pinos. Cuenta con multitud de servicios, entre los cuales hay un chiringuito en el que disfrutamos de un par de refrescos. A poca distancia de esta cala se puede visitar el acuario natural de Cap Blanc.

Mary Jo en el chiringuito de Cala Gració
Debían ser cerca de las nueve cuando estábamos aparcando el coche en un parking gratuito que hay cercano a la bahía de San Antonio y desde el que se podía ir andando hasta el paseo marítimo en el que se encontraba el famoso Café del Mar y sus gradas desde donde se ve, según dicen, la mejor puesta de sol de toda España.

Multitud esperando a la puesta de sol en Café del Mar
Decidimos internarnos en las rocas y sacar un par de toallas para sentarnos encima a la espera de esa puesta de sol. La verdad, la puesta de sol de Conil de la Frontera, bajo mi humilde opinión, no tiene nada que envidiar a esa famosa puesta de sol y si la comparas con la puesta de sol de la cala de Benirrás no hay color. Si queréis ver una puesta de sol espectacular esa es vuestra cala: Benirrás.

Puesta de sol desde Café del Mar














