21 de abril de 2011
Después de tres horas y media aproximadamente llegamos al Hotel Zenit de Lisboa y, enseguida, tras dejar la maleta, fuimos a un restaurante cercano al hotel a comer. El coche, después de echar algunas cuentas, decidimos dejarlo en las traseras del hotel, en zona de pago, aprovechando que tanto el viernes como el domingo era festivo y, además, el sábado, a partir de las dos, no se pagaba. Ciertamente, nos ahorramos bastante ya que el parking del hotel costaba 16 euros por día. Tras descansar del viaje, alrededor de una hora, salimos a recorrer el centro histórico de Lisboa sin rumbo fijo con el fin de situarnos y ver qué nos ofrecía el Lisboa histórico.
Mary Jo en la plaza del Marqués de Pombal
Nuestros pasos dieron, en principio, con la Plaza del Marqués de Pombal para, posteriormente y tras las consabidas fotos, recorrer toda la Avenida de la Libertade para llegar a la Plaza de Restauradores que enlaza, cruzando un pequeño semáforo, con la famosa plaza de Rossio en la que, aprovechando el sol que hacía, decidimos tomar un par de los famosos pasteles de Belem sentados en un banco de piedra.
Tranvía al Barrio Alto
Justo cuando estábamos en la parte baja de la plaza de Rossio haciendo fotos a una fuente alguien me dió en la espalda y me dijo que así no iba a salir una buena foto. Era Jorge Rey (fotógrafo del Diario Hoy) que estaba acompañado de su pareja, Rocío y, como nosotros, estaban pasando unos días en Lisboa. La verdad es que en los cuatro días que hemos estado en Lisboa hemos visto a bastantes cacereñ@s. Por no decir que el centro histórico de Lisboa y monumentos más alejados como puede ser el Monasterio de los Jerónimos, torre de Belem, etc… estaban atestados de españoles y allá donde ibas escuchabas a gente hablando en español.
Plaza de Rossio
Una vez abandonada la plaza de Rossio con dirección a la plaza de Comercio a través de la calle Áurea pudimos observar el famoso Elevador de Santa Justa que une los barrios de la Baixa Pombalina y el Chiado.
Elevador de Santa Justa
Ya en la atestada plaza de Comercio pudimos acercarnos al lado del mar para hacer unas cuantas fotos del puente 25 de abril y el monumento al Cristo Rey que, a lo lejos, bajo nubes amenazantes, se podía observar.
Plaza de Comercio
Por cierto, tengo que cortarme un poco las greñas… lo decidí en la plaza de Comercio cuando, después de haberme ofrecido varias personas y veces a lo largo del camino hachis y demás drogas, un hombre, mayor, de alrededor de cincuenta años, me dijo que tenía especial para mí toda la droga que quisiera. Cuando le dije que, ni siquiera fumaba tabaco, me dijo que yo a él no le engañaba y que no iba a tener problemas por comprar en Lisboa. En los restantes días si no me ofrecieron mil veces no me ofrecieron ninguna… Esta pinta me mata.
Puente de 5 de abril y Monumentos a Cristo Rey al fondo
A la vuelta, deshaciendo nuestros pasos, paramos en un pub de la plaza de Restauradores a tomar una cerveza (en este pub repetimos más veces) y, posteriormente, decidimos ir a cenar a un restaurante del que leimos buenas críticas por internet que se llama Cave Real y que se encontraba cerca del hotel en el que nos alojábamos. Cenamos un muy buen bacalao y unos medallones de carne de cerdo muy ricos.
Delante del elevador de Santa Justa