22 de agosto de 2010
Después de pasar la noche, por primera vez en mi vida, en una cama en la que podía dormir tanto a lo ancho como a lo largo (medía dos metros de ancho por dos veinte de largo) iniciamos el día dando buena cuenta de un gran desayuno tipo buffet que se incluía en el precio del hotel.

Casa Batlló
Ya es casualidad pero fue poner un pie en el Paseo de Gracia y escuchar a mis espaldas una especie de llamada-pregunta: “¿¡Chesco!?”. Cuando me di la vuelta me encontré con Yordi, un compañero de futbol sala que estuvo jugando con nosotros durante varios años. Estuvimos charlando sólo unos minutos porque se iba a la playa de Sitges pero le dio tiempo a presentarme a su novia sudafricana y a decirme que iba a abrir un restaurante y se iba a casar al año que viene.

Desde Montjuic
Después, mientras esperábamos a los tíos de Mary Jo (Domingo y Cati), fuimos a ver Casa Batlló de Gaudí que estaba a apenas doscientos metros del hotel. Una vez con los tíos visitamos, gracias al taxi de Domingo, Montjuic, el parque Güell, la playa de la Barceloneta, el puerto olímpico, la Sagrada Familia, la rambla, la Pedrera, plaza de España y cientos de sitios más. Tantos que, una vez sentados por la noche en el hall del hotel, nos preguntamos qué narices íbamos a ver los dos días siguientes si ya habíamos visto Barcelona entera.

Parque Güell
De todas formas, antes, fuimos a comer y a cenar a Cerdanyola con los tíos de Mary Jo, con Toni y Vicente (primos de Mary Jo) y junto a Manoli y Alex, pareja e hijo de Vicente, respectivamente.

Parque del Tibidabo
Esa tarde la pasamos entera en el Tibidabo disfrutando de las bonitas vistas de Barcelona. Por cierto, volveremos a Barna pronto porque me ha encantado y, con el vuelo desde Badajoz, esta a una hora y un poco pero, la próxima vez, toca ver a mi familia porque esta vez ha sido imposible. Lo prometo, Nuria.

Sagrada Familia
