¡Albricias, alboroto, estamos salvados. Dios aprieta pero no ahoga! Cuando peor estaba la situación y gracias a los ruegos, quejíos y lamentos de toda España, la lluvia nos ha bendecido y, según muestran todos los medios nacionales, regionales, locales e, incluso, internacionales, por fin, llueve en Barcelona. No obstante, nuestro Gobierno de España ya se habían apresurado, acuciado por esta sequía galopante que sufre mi amada Cataluña, a transportar agua aunque ¡ojo, eso no es un trasvase porque como podéis comprender no se transporta en vasos sino en tubería. En realidad, sería un trastuberie!.
Por contra, en otros lugares de España estamos así.
P.D. Para mi es un motivo de orgullo y satisfacción que mis intereses los defienda, a capa y espada, con ese ahínco que caracteriza a esta tierra extremeña, este Gobierno Autonómico. Siempre pendiente de nuestras mínimas quejas y no como ese Gobern Catalá que hace de la dejadez su auténtica bandera.
