Con la excusa del exámen de la oposición de matrona para SACyL de Mary Jo nos decidimos a pasar el fin de semana en Ávila ya que, desde mis tiempo de E.G.B., no había vuelto por esos lares. ¡¡Ni siquiera para jugar al fútbol sala, qué ya es raro!!
El caso es que aproveché para pedirme un día de asuntos particulares de los que todavía me quedaban y el jueves me fui a Navalmoral para, tras pasar consulta Mary Jo en Villar del Pedroso y después de comer, viajar a Ávila.

Niebla en la carretera subiendo el Puerto del Pico
Desde Navalmoral de la Mata en apenas un par de horas estás en Ávila pero ora porque en el Puerto del Pico de Sierra de Gredos había una espesísima niebla, ora porque el Tomtom no lo tenía actualizado y, por ende, no conocía la autovía Salamanca-Ávila y entramos en un bucle infinito que nos hizo perder diez minutos y hacer alrededor de doce kilómetros de más… el caso es que tardamos dos horas y media en plantar nuestros pies en el Hotel “Las II Castillas” que se encuentra justo enfrente de la Academia de la Policía Nacional y que es el lugar en el cual Mary Jo se examinó el sábado a eso de las diez de la mañana.
De lo primero que nos dimos cuenta es que en Ávila hace frío, dando la razón a la característica de que es la capital de provincia española con más altitud (1131m.). Tras instalarnos en la habitación 123 y dado que el hotel está bastante alejado del centro urbano fuimos a, como siempre, situarnos recorriendo los alrededores del hotel. Como estábamos al lado del Centro Comercial “El Bulevar” en el que se aloja el Carrefour fuimos a echar un vistazo y, de paso, calentarnos un poco.

Sartén con patatas, dos huevos fritos y carne picada
Ya dentro del Centro Comercial “El Bulevar” decidimos que podíamos cenar hornazo y empanadas caseras que vendían en un diminuto puesto situado en el pasillo del Centro Comercial. Compramos unas porciones y, con las mismas, fuimos a la cafetería del Hotel a tomarnos un par de cañas. El par de cañas se hicieron dos pares y la cena de hornazo y empanada se aplazó para mejor momento por culpa de los pinchos que, por lo visto, se estilan por estos lares. Con las dos primeras cañas nos pusieron una sartén mediana con la base de patatas fritas, un par de huevos fritos y encima de todo esto carne picada para alimentar a un regimiento. No contentos con este ágape, pedimos otras dos cañas y nos pusieron otra sartén pero, esta vez, en lugar de huevos fritos y carne picada había costillas de cerdo con salsa barbacoa.











