Vaya por delante que soy un auténtico inculto en temas de arte y que, según me han comentado gente que entiende de arte, la exposición de Foro Sur de la Plaza de San Jorge estuvo bastante bien pero, con todo y con eso, hay ciertas cosas en esto del mundillo del arte que me dejan con un sabor un tanto raro, es decir, siento como si estuvieran tomándome el pelo. Me explico.
Que yo vaya por la calle y me encuentre a un tío corriendo por medio de Cánovas con unas alas y una taza de W.C. en la cabeza, unos metros más adelante haya un tío vestido de submarinista haciendo con que buceaba en medio de un paso de cebra o, justo en frente del anterior, haya alguien disfrazado de vieja con un carro (tipo Carrefour) lleno de baratijas corriendo de un lado a otro sin tón ni són… eso para mi es, como mucho, un carnaval fuera de época pero ¿arte?.
Si eso es arte estaréis todos conmigo en que, sin yo saberlo (¡ay, inculto de mi!), en Cáceres tenemos un artista como la copa de un pino que actua todos los días del año, haga frío o calor, llueva o nieve y que se situa, estratégicamente, en semáforos de medio Cáceres y que responde al pseudónimo de Pitoño. ¡Ese sí que es un artista!
