Una vez finalizadas nuestras vacaciones cántabras decidimos hacer una parada de un día en Burgos para conocerlo y que no se le hiciera muy pesado el viaje de regreso a Alba así que poco más de las doce de la mañana nos encontrábamos, tras meter el coche en un parking propio de coches de juguete, en el hall del céntrico Hotel Velada de Burgos.

Cama del Hotel Velada de Burgos
Una vez más uno de los aspectos principales por el que nos decidimos por el Hotel Velada fue su situación céntrica y los buenos comentarios que daba la gente que se había alojado previamente en dicho hotel. Una vez duchados y situados nos decidimos por refrescarnos tomando un par de cañas en La Favorita y nos hubiéramos tomado alguna más porque se estaba muy bien pero como, para evitar sorpresas, me gusta pagar la primera ronda en el acto y nos cobraron 6 euros por dos cañas y dos pinchos pues nos fuimos, como se suele decir en estos casos, con la música a otra parte.

Taberna urbana -La Favorita-
Como el comer el pincho de La Favorita nos abrió el apetito y queríamos aprovechar la tarde para recorrer lo más interesante de Burgos decidimos comer un par de menús del día de 12 euros en el restaurante “Las Espuelas del Cid” que está justo en frente del hotel en el que nos alojábamos y en el que ya nos habíamos fijado que tenía buena pinta tanto el menú como el restaurante.

Catedral de Burgos
Después de una reparadora siesta y tras pedirle un mapa de la ciudad a la recepcionista del hotel nos dirigimos a ver la famosa catedral que se encontraba apenas a 300 metros de nuestro hotel. Una vez vista la catedral vimos un tren turístico que, según rezaba el cartel, daba un recorrido de 45 minutos por los monumentos más representativos de la ciudad y nos decidimos a cogerlo. Lo cierto es que mereció la pena porque todo lo que vimos hubiera sido imposible hacerlo en una tarde.

Tren turístico de Burgos
Después del recorrido en el tren turístico decidimos pasear hasta sentarnos en la terraza de la cafetería Garbo. ¡En qué momento nos decidimos por esta terraza porque tanto servicio como precio fue un auténtico desastre!. Dos cañas enanas cinco euros. Menos mal que nos desquitamos al entrar en una pastelería para comprar el desayuno del día siguiente y, sobre todo, en “La Cantina del Tenorio” donde cenamos muy a gusto, entre otras cosas, las clásicas patatas asadas, pincho estrella del local.

Puerta Medieval de Santa María de Burgos












