Estas vacaciones, por diversos motivos, han cambiado un poco con respecto a otros años y en lugar de playa y capital europea van a ser nacionales y regionales. En un principio, mi intención era pasar cinco o seis días en Santander para, igual que hicimos hace un par de años en Asturias, descubrir los distintos pueblos de la comunidad cantábrica.

Habitación del Hotel Enara
Como esta vez se nos ha unido una personita a nuestro viaje decidimos hacer los viajes más cortitos para ver qué tal se aclimataba y, la verdad, lo ha hecho perfectamente. Al final de los nueve días tenía encima casi 1800 kilómetros y no ha dado casi lata. Por todo esto, decidimos que haríamos una parada de un día en Valladolid y así conocíamos la ciudad porque yo había estado alguna vez para jugar pero conocía el pabellón y poco más.

Plaza Mayor de Valladolid
El sábado 14 de julio, a eso de la una de la tarde, estábamos entrando en la habitación del recomendable Hotel Enara de Valladolid. Después de refrescarnos un poco, decidimos ir a comer algo cerca para, después de la siesta de rigor, conocer lo que pudieramos de Valladolid esa misma tarde.

Iglesia de San Pablo
Gracias a Foursquare descubrí que apenas a doscientos metros del hotel había un restaurante famoso por sus tapas, Los Zagales de la Abadia. Este restaurante se ha llevado varios premios nacionales de tapas y es famoso por sus tapas, entre ellas, el Tigretostón.

Catedral de Valladolid
Por la tarde estuvimos en la bonita Plaza Mayor para ir viendo la Catedral, San Pablo, el Mercado antiguo y poco más. A la hora de la cena tiramos, otra vez, de recomendaciones de redes sociales y nos decantamos por un bar de tapas en el que cenamos mientras tomábamos unas cervezas.

Algunas tapas de la cena

