28 de julio de 2011
No tardamos mucho en llegar a Cala Salada ya que se encuentra apenas a cuatro kilómetros de Sant Antoni de Portmany. Cala Salada y Cala Saladeta forman parte del mismo entrante de mar en forma de U, abierto entre acantilados. Cala Salada se encuentra junto al margen izquierdo y Cala Saladeta en el lado opuesto. Ambos taludes están conectados a través de una senda que bordea la costa aunque de acceso bastante complicado. La verdad es que fuimos con la intención de tumbarnos en la arena pero, dado que Cala Salada tenía bastantes piedras y el acceso a Cala Saladeta no era fácil, decidimos admirar durante unos minutos el agua cristalina de estas dos calas y, acto seguido, coger de nuevo el coche para poner rumbo a Cala Compte.

Cala Salada
Cala Compte (también Cala Conta o Platjes de Ses Comptes) se encuentra rodeada por dos laterales rocosos y ofrece una playa extra al final de uno de los extremos, a la cual sólo podrán llegar a través de los escalones excavados en la roca. Estuvimos un par de horas bajo la sombrilla leyendo, bañándonos y, por mi parte, disfrutando de mi pasatiempo favorito. Los que me conocéis un poco sabéis de qué hablo.

En Cala Compte
Ya serían cerca de las dos de la tarde cuando decidimos subir al original café Sunset Ashram en el que disfrutamos, a parte de un par de cañas sin alcohol, de las vistas del mar y los varios islotes que hacen del lugar uno de los lugares preferidos para ver la puesta de sol ibicenca tan famosa debido a que el sol se va escondiendo entre islotes, jugando con embarcaciones y el mar que va cortándolo a medida que se acerca en esa línea de horizonte que hace del mar un velo que ocultará el astro rey.

Mary Jo en Sunset Ashram
Aunque no sabíamos muy bien dónde estaba el restaurante S’Espartar que nos recomendaron unos días antes decidimos explorar un poco para ver si merecía la pena. Nos costó encontrarlo ya que se encuentra a cuatro kilómetros de Sant Joseph en la carretera que lleva hacia Cala Tarida y el Tomtom del iPhone se empeñaba en llevarnos a Cala Tarida por otra carretera así que, tuvimos que llegar, prácticamente, a San Joseph para, una vez puesto el rumbo hacia cala Tarida llegar a un restaurante lleno de gente de la isla. La comida fue ciertamente agradable. El bullit de peix y arros a banda es un plato típicamente balear en el que se sirve primero el pescado de roca (Roja, gall de San Pere y Mero,) con patatas y all-i-oli. Después, el arroz seco en paella con el caldo de la coción de los pescados. El trato del personal es muy sencillo y cordial, todo ello sumado a la ubicacion del restaurante, hace que pases un momento delicioso. Si os decidís por ir a este restaurante no os váis a arrepentir en absoluto aunque, eso sí, llamad antes para reservar ya que, aunque no nos pusieron muchas pegas para darnos una mesa en el lado in del restaurante, hubo que tirar de ingeniería social.

Bullit de Peix del restaurante S’Espartar
Después de reposar en el hotel el Bullit de Peix y Arros a Banda decidimos ir al norte de la isla para darnos un baño en Cala Portinax y, acto seguido, porque era bastante tarde, volver a coger el coche para ir a Cala Benirrás con la intención de disfrutar de una puesta de sol que, según la gente de la isla, es la más espectacular de toda la isla. A fe de que no se equivocaban los que nos recomendaron esta cala porque, aunque la más famosa para ver la puesta de sol sea la del Café del Mar, esta pequeña bahía rodeada de colinas alfombradas de pinos es mil veces más espectacular.

Cala Portinax
Cala Benirrás es una pequeña cala arenosa con mucho encanto, rodeada de colinas cubiertas de pinos. Las rocas, que sirven de límite de la playa son un sitio ideal para ‘estudiar’ el fondo marino haciendo esnórquel y los alrededores son un lugar ideal para largos paseos. Esta bahía protegida es un popular punto de amarre para barcos y yates que desean admirar las impresionantes puestas de sol acompañadas con frecuencia por sonidos de tambores ya que es conocida como la cala hippie y le da un encanto especial. Esta reunión de tambores es una experiencia única de Ibiza, asentada después de muchos años.

Puesta de sol en Cala Benirrás
