27 de julio de 2011
Esta vez fuimos a desayunar algo más temprano porque habíamos quedado a las 9,30h con Sofía y cía. en el puerto de Ibiza con la intención de coger uno de los barcos Balearia que, en poco más de media hora, nos dejaba en el puerto de Formentera.

Puerto de Ibiza con Dalt Vila al fondo
Nada más poner pie en Formentera, tal y como hizo el resto del pasaje del barco que nos acompañaba, fuimos a reservar un coche para recorrer la pequeña isla. Formentera forma junto a Ibiza y algunos islotes, las llamadas islas pitiusas. Como Formentera es muy pequeña, de hecho es la isla habitada de menor tamaño de las Baleares y la más meridional recorrimos el largo de la isla en apenas media hora.

En el barco Balearia Coronita camino de Formentera
Nuestra estrategia era ir al sitio más alejado de la isla y posteriormente, parándonos en los sitios que queríamos ver, ir acercándonos hasta volver a dejar el coche en el puerto de La Savina. Por tanto, el primer sitio que paramos fue el faro de la Mola. Faro inaugurado el 30 de noviembre de 1861, se trata de un faro situado en el la punta oriental de la isla que está rodeado de unos acantilados espectaculares.

Faro de la Mola
Nuestra intención era pasar bastante parte del día en una playa pero antes paramos en el Restaurante ‘El Mirador’ para hacer fotos desde el punto más alto de la isla y, de paso, tomar unos refrescos. Desde lo alto de este mirador se podía observar, claramente, lo estrecho de la isla y que el oleaje fuerte estaba en uno de los extremos de la isla y, sin embargo, el extremo opuesto se veía un mar plano aunque lo verdaderamente espectacular era el color del mar.

Mary Jo en el restaurante ‘El Mirador’
La sensación al asomarte a la playa de Es Arenals es de impacto y alucine. Mira que he estado en playas y seguro que habrá más playas como esta a lo largo de todos los millones de kilómetros de costa que hay en el mundo pero ver una playa de arena blanca y agua, literalmente, transparente es muy impactante. Eso de ir andando dentro del agua y ver los peces a simple vista es de destacar.

Playa Els Arenals
Después de comer en el restaurante situado en la misma playa de Els Arenals nos fuimos a la afamada Playa Cala Saona, playa rústica, muy concurrida de arena blanca y fina con aguas tranquilas. La verdad es que viniendo de la Playa de Els Arenals esta playa era bastante peor y mucho más concurrida, sobre todo, de italianos.

Cala Saona
Ya bien entrada la tarde hicimos un intento de entrar a ver y, tal vez, bañarnos en la playa de les Illetes. Y digo intento porque al intentar entrar por el camino de tierra que desembocaba en la playa había que pagar tres euros y dada la hora que era y que no nos apetecía darle tres euros porque sí a los pavos aquellos, nos dimos la vuelta y pusimos rumbo a la vecina playa Sa Roqueta, una playa aislada cuya composición es de arena y que, al igual que la playa de les Illetes, está localizada al norte de la isla de Formentera.

Playa Sa Roqueta
Tras hacernos unas fotos decidimos volver al puerto de La Savina para devolver el coche y embarcar en el mismo Balearia Coronita que nos trajo para Formentera.

Con Mary Jo en el barco de vuelta a Ibiza

