Tal y como habíamos quedado, a eso de las seis de la tarde del 31 de diciembre, Sergio estaba en el portal con parte de la cena de nochevieja. Media hora más tarde estaba junto a Mary Jo, Miguel y Sergio en el Vivaldi para tomar unas cervezas antes de despedir el año. Tras una cerveza nos acercamos a la Madrila para ver a Montaña, Elia, Diego y Víctor que estaban ‘haciendo tiempo’ antes de recoger a los niños.

Junto a Sergio en la cena
Una vez en casa preparamos los entrantes (jamón, queso, salmón ahumado, aceitunas, etc) y, mientras se calentaba el pollo de campo que Sergio había traido de Alange, estuvimos viendo fotos del año de Maria Castaña. Tanto nos centramos en las fotos que, de auténtico milagro, llegamos a las campanadas ya que, estaba el carrillón bajando y sus uvas y mis aceitunas todavía no estaban sobre la mesa.

Miriam y Mary Jo en El Corral de las Cigüeñas
Después, a eso de la una de la mañana, quedamos con Miriam y nos acercamos al Corral de las Cigüeñas a celebrar la entrada del nuevo año en el cotillón que habíamos reservado unos días antes. Allí estuvimos hasta las siete y pico de la mañana que decidimos irnos a descansar a casa.

Mary Jo, Miriam y Sergio en El Corral de las Cigüeñas
Al día siguiente, año nuevo, deberíamos dedicarlo, como hace la gente sensata, a descansar pero, ¡no!, nosotros nos fuimos a casa de Sergio a comer, a pasar la tarde y, de paso, a pedir unas pizzas y cenar allí.

Año nuevo en casa de Sergio
