En un principio y por el trabajo de Mary Jo en el paritorio de Mérida parecía que, este año, no iba a ver la playa pero, tras un par de cambios con compañeras, pudimos acercarnos cinco días a Conil para disfrutar de la playa.

Mary Jo lista para salir a cenar
Elegimos el mismo hotel que el año pasado, Oasis Atalaya, ubicado en una zona tranquila a unos cuatrocientos metros de la playa y diez minutos andando del centro de Conil. El Hotel, la verdad, es un poco caro pero, por lo visto, por la zona y en estas fechas todos están más o menos por el estilo así que o eso o nada. Por cierto, el personal de este hotel familiar es encantador y Loli es especialmente agradable y atenta a todo.

En la playa de la Fontanilla
Los días han pasado rápido y se pueden resumir en playa tras desayuno en el Restaurante ‘El Chuletón’ y comida bien en el chiringuito “Casa Diego” en el que conocimos a Rocío (profesora en Sevilla que ayuda a su novio como camarera en el chiringuito en los meses de verano), encantadora y currante o bien un menú diario de once euros en el Restaurante ‘El Chuletón’.

Primer plano de Mary Jo
Por la tarde tras la siesta otra vez bajábamos a la playa en la que nos quedábamos hasta que el sol estaba bien bajo culminándola con una cerveza en el chiringuito acompañada con alguna tapa de papas aliñadas u olivas.

Recién duchado
Ya por la noche cenábamos en restaurantes elegidos al azar para empezar la ronda en el Jacaranda con uno de sus famosos mojitos para seguir con ‘La Luna’, ‘La Cochera’, etc…

Mary Jo en la terraza de un bar
Pues eso, más o menos, ha sido la escapada a Conil de este año. Venimos morenitos por los paseos de un extremo a otro de la playa de la Fontanilla a la de los Bateles y, sobre todo, porque un día nos decidimos a alquilar un par de tumbonas y ese día no subimos al hotel a la hora de la siesta y nos pegamos en la playa cerca de ocho horas seguidas y ese día nos soleamos a base de bien.

En el Restaurante ‘El Chuletón’
Por cierto, nosotros hemos estado de domingo a viernes y, según nos ha comentado gente que conocemos con apartamentos en Conil desde hace tiempo, es lo más sensato porque el viernes y es sábado no se puede ni comer ni entrar en ningún sitio de la cantidad de gente que se acerca al pueblo. Palabras textuales de Fernando (compañero de mis tiempos en la Consejería de Hacienda y Presupuestos): “Los fines de semana este pueblo no tiene infraestructuras para absorber tanta gente como viene“.

Mary Jo en el Jacaranda
Resumiendo que es gererundio: “Habrá que hacer un esfuerzo y volver un día de estos”

Muacccc
