Ayer se presentó Mary Jo con una caja de bombones que le había regalado una paciente a la que le llevó el parto de su segundo hijo. En un mundo, el sanitario, en el que no es demasiado raro encontrarte gente que viene de vuelta, que están como asqueados de sus trabajos, en los que una mala cara o una tosca contestación está a la orden del día y en el que, parece, que, afortunadamente solo unos pocos, no se dan cuenta que tratan con personas en lugar de con máquinas toparte con personas que te reciben con una sonrisa, que van al trabajo con alegría y que ponen en el trato humano y en su buen quehacer todo su alma es una bendición. Si luego, además, te compensan con una nota como la siguiente junto a la caja de bombones…


Se supone que es nuestro trabajo, que no son necesarios los agradecimientos, pero encontrarme con esta nota, sobre todo ahora que estoy “despegando” en esta profesión tan emocionante…pues da muchos ánimos y me confirma que no voy mal encaminada!!