Este puente del día del padre he sido consciente (digamos más consciente) de que mis pasos no los dirijo yo sino el destino y la casualidad. Os cuento.
Para este puente teníamos previsto un viaje de tres días a Lisboa para volver a ‘reconocer’ esa ciudad ya que estuve, hace ya bastantes años, y la última vez que he vuelto ha sido para ver un concierto de "The Police" y apenas vimos nada. El caso es que, un par de días antes, viendo el tiempo que iba a hacer por la zona, decimos anular la reserva para tiempos meteorológicos mejores. El viernes por la mañana le dije a Mary Jo que le invitaba a tomar unas cañas por la zona de la plaza y, de paso, a comer en el Figón. Bueno, las cañas se cumplieron pero en el Figón era imposible encontrar una mesa así que después de probar en el San Juan acabamos comiendo en un restaurante italiano llamado Chiara (nos montaron la última mesa del día y porque eramos únicamente dos). Al subir nos ibamos a tomar un brugal con piña en La Fontana y acabamos tomando un brugal con coca cola light en Carpe Diem. Todavía no sé por qué.

Como el viernes nos quedamos con ganas de cochinillo, el sábado decidimos, a eso de las dos de la tarde, probar suerte y lo comimos (a las cuatro de la tarde) en el salón de fumadores (aunque no fumemos ninguno) del Obispo Galarza. Tras un paso por la plaza con la intención de ver la I Feria de Cascos Antiguos de Cáceres nos subimos en dirección a la Fontana para tomarnos ese brugal con piña del día anterior pero, cuando estábamos apunto de pedir y juntarnos con los amigos de mi hermano Luma y Elena, me llamó un amigo y acabamos cambiando esa consumición y esa compañía por otra consumición y una fiesta en casa de mi colega.

Por último, el domingo por la mañana lo tenía reservado para leer un poco tumbado en el sofá y, en eso estaba, cuando apareció mi hermana y mi sobrina Sofía en casa y, después de pintar, pelear, arrastrarme y bailar un rato, nos fuimos a divertirnos subiendo y bajando en un ascensor panorámico que está en el Perú. Iba a llegar a casa pronto para comer pero terminé zampándome unos macarrones en casa de mi madre después de empaparme con un chapuzón que cayó de imprevisto.
Ya lo dijo mi bisabuelo Ernesto: "Según vayamos viendo, iremos haciendo" y yo, que soy un buen discípulo, lo sigo a rajatabla. Si me pilla mi compañera Miss Padiex y su hoja de control me destroza… ¿Planificación? ¿Eso qué es?

Joder, ¿cómo para quedar contigo en algún sitio? jajajajaja