Menos mal que, por lo menos, está cayendo agua para dar y regalar y apetece más estar en casa que en la calle porque, está Nochebuena y Navidad nos ha tocado estar de cuarentena víctimas de la gripe A que ha tenido a bien pillar Mary Jo para celebrar las últimas vacaciones del año. Yo, como marcan los cánones, toco madera…
El caso es que como no podemos salir a comer con la familia, mi madre se ofreció (¡¡ole mi madre!!) a hacernos la cena de nochebuena y mi padre tuvo los arrestos de venir (aun jugándose un contagio
) a traernos la cena – aunque fuera a la puerta de la Iglesia (una cosa es hacerse el valiente y otra jugarse el pellejo
)
La cena que se ha convertido también en la comida de Navidad y la cena del día de Navidad ha sido:
- Consomé con jamón ibérico (nosotros le hemos echado, además, unos fideos finos)
- Entremeses ibéricos (queso, salchichón, chorizo, jamón…)
- Salpicón de marisco
- Merluza con almejas y pimientos verdes
- Tarta de magdalena y flan
Como podéis entender, la cena ha dado para mucho porque, ¡¡quién conozca a mi madre lo sabe!!, echa comida como si fuera a comer un regimiento a la vuelta de unas maniobras.
Así que, entre el paracetamol y los cuidados, en forma de comida, de mi madre parece que Mary Jo ya no tiene fiebre, ni dolor de cabeza ni esas tiritonas que le dejaban tan mal cuerpo por lo que parece que la gripe A, finalmente, ha sido una como una gripe estacional un poquito más fuerte en intensidad pero con menos duración en el tiempo… ¡¡afortunadamente!!

Y yo que me alegro, abuelos….