Bueno, bueno. Ya pasó la feria, la despedida de Enrique (uno de mis compañeros de curro), un concierto de La Unión (que me encontré por el camino sin saberlo) y la boda de Enrique en Mérida.
La verdad es que ha sido, desde el jueves, unos días bastante ajetreados pero, al fin y al cabo es lo que cuenta, lo hemos pasado bien.
Despedida de Enrique
El jueves, después del curro, nos reunimos unos cuantos compañeros de trabajo para tomar un arroz con bogavante y, de paso, despedir la soltería de Enrique.
Tras dar buena cuenta del arroz y tomar una copa le entregamos a Enrique un pequeño regalo que consistía en circuitos termales completos en el Baneario de Alange para él y Gema. El regalo, como no podía ser menos, venía debajo de la placa base de un switch que tenía más mierda que el palo de un gallinero.
Después de salir de la comida nos fuimos al Tacuba, un garito que está en El Foro y, tras unas tres horas, a eso de las 21,00h, me fui a la estación de autobuses a pillar el bus que me llevaba para Cáceres.
Feria (1ª parte)
Cuando llegué a la estación de autobuses de Cáceres y como Mary Jo estaba en la feria puesto que se había ido a comer con antiguas compañeras de la Residencia de Ancianos, me planté en el ferial y me reuní con Mary Jo, Sergio, Barquero, Ferny, Diego, Jose Expósito y alguno más que andaba por allí (como los Gefiscal’s Man Beni y Víctor).
Después de pegarnos unos bailes, como al día siguiente era fiesta en Cáceres pero yo curro en Mérida y me tenía que levantar a eso de las 6,00h, enfilamos a eso de la una de la mañana la calle principal del ferial con objeto de coger el autobus pero, sorpresa, tras pasar por la puerta de la caseta municipal escuchamos una canción y una voz bastante conocida. Rafa de La Unión. Como aquello era gratis decidimos entrar y escuchar el concierto.
A eso de las 3,00h regresamos en autobús a casa y, al día siguiente, a las 7,00h cogía el autobús al curro como un campeón.
Feria (2ª parte)
Nada más bajarme del autobús que me transportó de la capital del reino hasta Cáceres encaminé mis pasos hacia el mítico Pachi dónde estaban tomando unas cañas Encarna, Sergio, Miriam, Miguel Ángel y Mary Jo. Me uní a ellos y nos fuimos a tomar unas raciones con cerveza al bar La Bombilla. Cuando estabamos allí se nos unió Sara y Jose Ángel Benito. Una vez bien comido decidimos pasarnos por La Fontana, nos montamos todos, menos Encarna que se había ido con los sobrinos a la feria, en el coche de Beni y Sara (un siete plazas).
La verdad es que el coche es bastante chulo y enorme como se puede ver desde la foto que tomé en el asiento del copiloto mientras Sara nos llevaba hasta La Fontana.
El caso es que tras pasar por La Fontana y como aquello estaba desierto decidimos volver, otra vez, al ferial. Nos estuvimos moviendo entre las casetas y, eso de la 1,00h y como, al día siguiente, teníamos viaje a Mérida para la boda de Enrique nos fuimos a casa dejando a Sergio y a Miguel Ángel intentando pillar algo de ‘carne blandita’ por las casetas.
Boda de Enrique
Después de comer volvimos, otra vez a Mérida, y tras registrarnos en el Tryp Medea (dónde se celebraba la boda) nos fuimos en el coche de Mariola con Jose y Mariola al centro de Mérida para ver la entrada de Enrique y Gema en la iglesia porque luego, como es preceptivo, nos fuimos a tomar una cerveza al pub irlandés que hay al lado de la iglesia de la plaza mayor.
A las 18,30h empezaba la ceremonia religiosa y, antes de esa hora, ya me estaban llegando mms con fotos de la comida anual de la feria en la que nos reunimos los amigos de Cáceres y a la que Mary Jo y yo no pudimos asistir por la boda. De todas formas, según mis informaciones la gente ya no aguanta como antes y dejaron a alguno en la estacada demasiado pronto.
Una vez terminada la ceremonia religiosa nos fuimos, otra vez, al Tacuba a tomar una cerveza mientras haciamos tiempo para poder entrar al aperitivo que ofrecían en el Tryp Medea.
La boda estuvo estupenda y lo pasamos muy bien. El amor corría entre las venas de los asistentes, tal y como se puede ver en la siguiente foto que les sucedió al Doctor Lozano y al Divi.
Tras una buena cena y una barra libre inagotable, en la que bailamos y nos reimos, nos fuimos a la habitación ya que al día siguiente, antes de las 12,00h, teníamos que volver a Cáceres. Por cierto, hoy he vuelto a Mérida y Mary Jo a Badajoz a iniciar las clases teóricas de matrona. Como veís la juerga ha terminado pero los viajes…
He de reconocer que aunque hoy lunes me doy lástima a mí mismo, han sido unos días abanti tuti la jorobi, lo del sabado en la feria fue apoteósico con los bailuchis que nos hechamos los colegas cuarentones. tengo unos videos que harían las delicias de videos de primera. Lástima que el cuerpo cada vez lo sufra más. A ver cuando quereis y nos vamos a Alange a darnos unas friegas en el balneario, sin que por supuesto falten los brugales.