
Intentar ponerle puertas al campo es imposible y he aquà un ejemplo más de este axioma universal. Hay algunos paÃses que están intentando, a través de los ISPs, limitar el acceso de las máquinas a las redes P2P con el objeto de ‘defender’ a la industria musical y su modelo de negocio arcaico.
Se trata, según leo en el blog de Enrique Dans de BTGuard que, según se define en su propia página web es a proxy service that reroutes your BitTorrent downloads thru our servers, es decir, una especie de proxy transparente que enrruta las descargas de BitTorrent a través de servidores propios. Hasta aquà bien, la idea no es nueva ya que existen en el mercado servicios de proxies que ocultan nuestra verdadera IP pero en lo que no estoy de acuerdo es en la forma que se gestiona este servicio.
Por partes, primero, pagar por algo (4,75$/mes) que lo puedes tener gratis (existen cientos de proxies transparentes que hacen la función que pretende BTGuard) no lo veo avance alguno. Segundo, mis peticiones de descarga pasan por un servidor del que me tengo que fiar de sus buenas intenciones; tercero, me tengo que ¿logar en un sistema para mantener el anonimato?, ¿no es contradictorio? y, cuarto y último, ¿qué dirección de correo es esa de gmail.com?. La verdad es que, en principio, imagen de empresa seria no se ofrece con ese dominio de correo.
Por tanto, mi opinión es que son buenas este tipo de iniciativas que intentan salvaguardar las libertades que nos ofrece la red y por otra es que este tipo de intentos de ocultar la identidad de mi máquina y, por ende, mi propia identidad hace ya tiempo que se usan sin necesidad de gastarse las pelas
Por cierto, no es que todo lo relacionado con las redes P2P sean descargas piratas de música. En The Inquirer se puede ver cómo, utilizando esta red BitTorrent, una universidad holandesa (Holanda, siempre Holanda) ha actualizado 6.500 PCs con 22 Terabytes de información en únicamente cuatro horas.













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